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[Capitulo 1] - La Bruja & el Demonio

el Miér Jul 15, 2015 10:07 pm
La Bruja Oscura
Invierno - Edad Media - Otogakure


Allá en los campos de Arroz, donde solo el silencio es tan penetrante que solo el silbar de una serpiente puede hacerte dudar de tu seguridad, en aquella época donde las guerras eran sucesos que se levantaban con el mismo sol. Se dice que en la antigüedad de la aldea del Sonido, en una pequeña aldea llamada Rosemary vivía una bruja, una mujer que había aprendido a usar el chakra como esencia y no como arma, su nombre se alzo entre los clanes siendo conocida como la Bruja Oscura de Ankhseram, Fiona era el nombre de tan afamada mujer, y aunque era conocida como una mujer sin escrúpulos, la realidad era meramente otra...

        Fiona tuvo relaciones exteriores con los clanes Uchiha y Senju, la bruja poseía conocimientos de alto saberes médicos, por lo que en aquellos tiempos tan inestables, su consejo y ayuda era muy solicitado. Pero todo cambio, aquellos días cuando, Spriggan, el esposo de Fiona partió a defender los campos de arroz, pues los clanes Hagoromo y Hyuga se estaban enfrentado cerca de aquellos lugares. Lo que la bruja no sabia, era que Spriggan jamas regresaría...

        Aquella noche mientras dormía, Fiona fue visitada por una manifestación de energía, entro a la pequeña choza en medio de la aldea como un soplo de aire y camino hacia los aposentos de la mujer cubriéndola con un aura de frialdad que la hizo despertar inmediatamente.
— ¿Quien anda allí?  —Dijo la mujer, mientras apuntaba hacia la nada un palo de madera. Pero solo se escucho un pequeño susurro que intermitente  repetía su nombre. — ¿S-spriggan? —Dijo con una voz entre cortada — ¿¡Spriggan, eres tu!?

      Cuando alzo la voz, un destello ilumino ligeramente el lugar apareciendo frente a ella la imagen de su esposo, borrosa, como una ligera manifestación de chakra.

    — ¿Por que no me haz buscado? —Dijo el hombre con un tono de voz triste

    — ¿Como? ¿Donde estas, Spriggan? Haz partido hace ya tres días ¿Por que no haz vuelto a mi lado? —Contesto la mujer sollozando

    — Entonces... ¿He muerto? —Spriggan se notaba confundido — Si... Ahora lo recuerdo, recuerdo esos ojos... Uchiha...Madara.

    — ¿Uchiha...Madara? —Enfatizo Fiona.

    — Había alguien mas —Alego —Un Senju, estaban tratando de detener a alguien... Lucharon, no esta muy claro.

    — ¿Ellos te asesinaron? —Pregunto la bruja un poco alterada.

    — Yo no...no recuerdo... M-me sien..to tan..Cansado... — La manifestación de chakra que mantenía a Spriggan en el mundo Impuro se estaba desvaneciendo poco a poco, una torre de luz lo cubrió poco a poco haciendo que ascendiera. Fiona no intento detenerlo sabia muy bien por que sucedía aquello, pero se le había olvidado mencionar algo muy importante... La Bruja, estaba embarazada.

....

     
Pasando ya varios meses desde la muerte de Spriggan, en la pequeña aldea ya corría el muy acertado rumor de que Fiona estaba embarazada, pues contaba con tres meses de embarazo, era muy duro para ella ya que en realidad no había superado la muerte de su esposo, ganaba dinero de la misma forma que siempre, ayudando a los clanes Uchiha y Senju, pero manteniendo bajo las sombras una investigación ¿Quien era Uchiha Madara y aquel Senju que Spriggan olvido mencionar? Fiona en su afán de saber pudo averiguar leyendas antiguas acerca del tan afamado Madara Uchiha, de la rivalidad que mantuvo con una vez conocida Dios de los Shinobis Senju Hashirama y como en años mas tardes había desencadenado una guerra mundial. Pero aquellos eran en esta era considerados como personajes de leyendas y fabulas, era imposible que aquel Uchiha estuviera vivo en estos tiempos, la única deducción es que algún hombre estuviera viviendo bajo aquel seudónimo.

      4 Meses mas tarde, Fiona se entero de quien era aquel Uchiha. Pero los tiempos habían cambiado en tan poco tiempo, una vez mas las naciones se edificaban para traer una nueva era de paz, Uchiha Madara se había proclamado como el primer Hokage de lo que alguna vez había sido la aldea de la Hoja, aquella noticia no había tomado mucho en recorrer el mundo hasta llegar a los oídos de la bruja, fue tanta la fama que gano el Hokage que incluso los otros clanes optaron por repoblar una vez mas las aldeas tomando una vez mas el mismo sistema por el cual Konoha estaba comenzando.

La información había sido confirmada, lo que ahora restaba era simplemente... Una venganza. Pero la bruja no era tonta, aun faltaban 2 meses para que su tan esperado hijo naciera, sabia que no podría ir en busca del asesino de su esposo durante los primeros años de vida de su hijo, debía ser paciente y esperar tranquilamente.
....

— ¡AHHHH! —Un grito de dolor se escucho en toda la sala, una mujer aferraba sus manos contra las sabanas mientras sudaba, varias mujeres con ropa blanca residían alado de ella, Fiona estaba dando a luz, el dolor era enorme pero la alegría de dar vida al símbolo de amor que mantenía con spriggan le daba fuerzas para sopórtalo.

— ¡Vamos Fiona, puja! —Dijo una de las mujeres. — Ya casi viene.

— ¡AHHHH!

— ¡Vamos Fiona, ya casi!

Y tras unos minutos finales, la pequeña y primera hija de Fiona nació naturalmente, las mujeres la limpiaron mientras la madre respiraba agitada tras el parto, estaba totalmente agotada y la expresión de su cara  lo denotaba.

— D-dejeme verlo —Dijo Fiona con una voz débil.

Una de aquellas mujeres se le acerco, mientras mantenía al pequeño entre unas sabanas —Felicidades, Es una niña —Dijo con una sonrisa.

Fiona la tomo en brazos y la miro como solo una madre puede ver a su hijo.

— Ya esta aquí... Spriggan. —Susurro.

Pero, como si el destino estuviera conspirando en contra de la bruja, esta comenzó a desangrarse, las parteras se volvieron y se acercaron velozmente hacia Fiona, una de las mujeres tomo entre sus brazos a la pequeña recién nacida, mientras las otras intentaban detener la hemorragia. Pero Fiona sabia que no serviría de nada, después de toda ella era medico.

— Aléjense —Exclamo —¡Aléjense! —Grito, haciendo que su chakra se manifestara e hiciera una pequeña repulsión contra las parteras quienes se apartaron con una expresión de sorpresa.

Fiona con un ojo entre cerrado y respirando agitada se inclino y mordió su dedo pulgar, realizo sellos de mano lentamente y postro su mano al aire.

— Kuchiyose no Jutsu... —Dijo y una nube de humo cubrió parcialmente la choza donde se encontraban.

De ella apareció una figura encapuchada.

— Z-zerefu...

Zerefu, un Demonio, quien era la invocación personal de la bruja se sorprendió al ver a su invocadora en aquellas condiciones.

— ¡F-fiona-Sama! —Exclamo la invocacion.

— ¡ZEREFU! escúchame con atención, llévate a Erza lejos de aquí.

— ¿¡Erza!? —Pregunto.

— Mi Hija...Mary, Dale a mi hija a Zerefu. —Alego la bruja.

La partera se acerco sorprendida y entrego sin pensarlo a la recién nacida, Zerefu la cargo entre sus brazos y volvió su mirada hacia su invocadora. Pero de repente un hombre entro a la choza mientras decía exaltado.

— ¡¡¡El clan Hagoromo fulmino las defensas de los campos de arroz, se dirigen hacia la aldea!!!

— ¿Como? ¡No puede ser! —Grito una de las parteras.

— ¡Zerefu! Saca a Erza in... — Tocio un poco de sangre — Grt... Rápido.

— ¡Pero! —Grito Zerefu.

— ¡RÁPIDO, ZEREFU!

— ¡Puedo llevarte conmigo, tenemos tiempo! —Exclamo el encapuchado.

Fiona sonrió levemente — Sabes que hasta aquí he llegado, te extrañare... Zerefu.

Con lagrimas en sus ojos, estruendos y gritos que significaban que el Clan Hagoromo habia llegado a la aldea Rosemary, Zerefu y las parteras desaparecieron entre una nube de humo, como si nunca hubieran estado allí. En lo que respectaba a Fiona, acostada en su cama, agonizando y algunos invasores entrando a la choza, La Bruja de Ankhseram con todo el poder que quedaba en su ser, desplegando ese pedazo de madera y con un veloz movimiento de su mano simplemente dijo.

—Ya nos encontraremos, Spriggan... ¡¡¡AVADA KADABRA!!!

Una luz de tonalidades verde ilumino la choza, y eso fue lo ultimo que se pudo ver en aquella ya extinta aldea llamada...Rosemary.

El Demonio de Zeref
Invierno - Edad Media - Fronteras de Amegakure


Una nube de Humo apareció entre las fronteras del país de la lluvia, una figura encapuchada se mezclaba con las gotas de lluvia, y entre sus brazos, envuelta en varias telas una niña dormía como si nada estuviera pasando.

— Así que ¿Erza, no? —Dijo entre si el hombre encapuchado, mientras recordaba con lagrimas el momento de despedida con su antigua invocadoras.

Frente a el una pequeña cantidad de chakra se desplegó de la recién nacida, tomando la forma de un palo de madera con tallados muy extraños... La varita de Erza se había manifestado y Zerefu lo sabia.

Rió levemente — Parece que seras como tu madre, Pero yo no puedo criarte, debes vivir con los humanos.

Zerefu mio hacia el horizonte, su único objetivo era llegar a la aldea mas cercana y encontrar un lugar en donde Erza pudiera ser criada como una persona normal. Así que avanzo lo mas que pudo, hasta llegar a Amegakure. Una aldea muy poco poblada en aquellos días. Zerefu se había enterado que el Amekage, un chico joven llamado Hinoishi Kosame se había hecho con el liderazgo pero con tan reciente titulo la aldea aun continuaba como si estuviera abandonada, se necesitaba tiempo para edificarla una vez mas y por ahora el encapuchada no podía dejar a la pequeña Erza en cualquier lugar pero tampoco tenia demasiado tiempo pues con el clima y la escases de comida la pequeña podría enfermar o morir de hambre. Zerefu pensaba seriamente en llevarse en el lugar donde residía como invocación, pero pensando llego a la conclusión de que no era un lugar para humanos.

Así, pasaron dos meses hasta que el Amekage comenzó a operar una vez mas la aldea, y por fin, tras la espera del Demonio, se edificio un pequeño orfanato al este de la aldea, Zerefu tenia un lugar por fin donde dejar a Erza en manos humanas, partió allí rápidamente y cuando llego, se topo con un pequeño cuarto de metal que cumplía la fachada  del lugar, pero por ahora era lo mínimo que podía hacer por la hija de su invocadora.

— Aquí estarás bien, cuidaran de ti... —Dijo el encapuchado a la pequeña Erza, mientras la ponía en una caja y la colocaba justo en la puerta, la toco y corrió lejos, a esconderse en las sombras mientras una mujer, de aspecto algo humilde salia y miraba hacia los lados y al no ver a nadie, estaba por cerrar cuando el llanto de la pequeña hizo que mirara hacia abajo.

— ¡Por Dios! ¿Quien te ha dejado aquí pequeña? —La Mujer alzo la caja con sorpresa y la metió mientras cerraba la puerta.

El trabajo encomendado para Zerefu había terminado, entonces desapareció en una simple y sencilla nube de humo.

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